Tte. Cnel. Regino Lascano: “Manifiesto Revolucionario” (30 de junio de 1932)

Guiados por los más nobles sentimientos de reparación institucional y de justicia social, nos levantamos en armas contra el simulacro de gobierno que preside el general Justo, surgido de las elecciones fraudulentas y espurias del 8 de noviembre de 1931 realizadas bajo el imperio del estado de sitio y de las deportaciones en masa de políticos, militares, obreros y estudiantes que encarnaban el espíritu de oposición, de democracia y de libertad del pueblo argentino, cuya mayoría representa el radicalismo, fuerza que nace de lo más hondo de nuestra historia e interpreta los más puros y elevados anhelos y aspiraciones del alma nacional.
Nos levantamos en armas contra los herederos de la nefasta tiranía del general Uriburu, nacida con el golpe de estado del 6 de septiembre de 1930, patrocinado por el imperialismo petrolero norteamericano que resucita en el país los gobiernos de castas.
El parlamento surgido de aquellas elecciones usurpa la soberanía popular, integrado en su casi totalidad por miembros de los directorios locales o empleados a sueldo de las sociedades anónimas extranjeras, en estrecha alianza con la prensa grande, mercenaria e industrial, que se arroga desvergonzadamente la representación periodística de la opinión pública, oculta esas violaciones o las defiende como parte interesada en el criminal negocio que arruina a la nación y hunde en la miseria y en la pobreza a sus habitantes de las clases medias y proletarias.
Frente a la dictadura del general Justo, las dictaduras de las compañías Standard Oil, Bunge y Born, Dreyfus, Asociación de  Frigoríficos, Tranvías, Unión Telefónica, etc. Frente a esta dictadura extranjera, disfrazada canallescamente con los colores de nuestro pabellón y a la que sólo civiles y militares que han caído en la ignominia de traición a la patria pueden apuntalar, proclamamos la revolución con el fin de reconquistar para el pueblo argentino la suma del derecho y libertades ultrajadas, aherrojadas por la miserable legión de fascistas del Jockey Club y Círculo de Armas, que no han trepidado en vender la nacionalidad a cambio de satisfacer sus bastardas y ruines ambiciones personales, de orden político y comercial.
A LOS JEFES Y OFICIALES DIGNOS, a los suboficiales, cadetes y conscriptos del Ejército y de la Marina, a los obreros y a los chacareros, a la juventud universitaria y de institutos secundarios, a los pequeños comerciantes, industriales y propietarios, incitarnos a acompañarnos en esta santa cruzada rebelde y renovadora por la democracia y la independencia política y económica de la Nación y de sus clases productoras.
ARGENTINOS: De pie, a las armas.
Viva la Unión Cívica Radical
Firma de la Junta y Jefes Revolucionarios.
Programa de la revolución
 CIUDADANOS:
La opresión y empobrecimiento del país, ocasionados por la ineptitud y tiranía de los detentadores del poder público, expresión genuina del conglomerado de habitantes de más reaccionaria mentalidad —clase social que tiene como único finalismo el privilegio de unos pocos contra el bienestar colectivo— han engendrado el propósito de los productores, la verdadera clase útil, de tomar las direcciones públicas, económicas y sociales del país.
La Junta Revolucionaria, al disponer de los poderes generales del pueblo argentino, armado por y para la Revolución, defenderá sus derechos declarando:
Que respetará —en tanto se confeccione una constitución inspirada en la Justicia Social— las constituciones y leyes y reglamentos vigentes, en la parte que beneficien al pueblo. Que procurará por todos los medios, suministrar alimentos, vestuarios, habitación, justicia pareja, defensa y educación a los habitantes de todo el territorio de la república, de acuerdo con el siguiente programa inmediato:
  1. Se ordenará el requisamiento de todo lo necesario para alimentar, vestir y cobijar al pueblo.
  2. Los desocupados serán movilizados para construir caminos, habitaciones y fábricas.
  3. Los vagos, con o sin dinero, serán objeto de severa» medidas regenerativas
  4. El comercio de importación y exportación se efectuará, exclusivamente, por cuenta del Estado.
  5. La deuda externa de la Nación, Provincias, Municipios y particulares, se extinguirá mediante la entrega de productos del país
  6. Se prohibirá la exportación de monedas y de los llamados metales y piedras preciosas
  7. Se acordará una moratoria general de dos años para las deudas internas.
  8. Los arrendamientos agrarios sufrirán completa revisión en favor del campesinado. En tanto esta tarea se cumpla, el colonage quedará autorizado a suspender el pago de arrendamientos.
  9. Los campos fiscales o de particulares, de una extensión superior a mil hectáreas, serán explotados colectivamente.
  10. La justicia será administrada por Jurados populares, en forma rápida y expeditiva.
  11. Los mecanismos administrativos de la Nación, Provincias, Gobernaciones Nacionales y Municipios, serán simplificados.
  12. El petróleo será explotado, lo mismo que otros producto de beneficio social, como exclusividad del Estado.
  13. Se dará impulso a la enseñanza y cultura, asegurando a todos el derecho al saber. Se crearán las necesarias escuelas primarias, especiales y técnicas que llenen eficientemente las necesidades del país.
  14. En los órdenes de la producción y lugares de trabajo, se establecerá el control obrero a cargo de los Sindicatos.
  15. Las organizaciones obreras, técnicas y profesionales, se reconocerán como útiles al país. Serán llamadas a colaborar en la reorganización de la economía y atendidas sus iniciativas.
  16. Celebrando la nueva vida nacional, se decretará la amnistía plena para las personas detenidas, procesadas o que cumplan condenas en las cárceles del país, cualesquiera sean los delitos imputados. El presidio de Ushuaia será demolido y saneados los establecimientos carcelarios.
  17. Se establecerá una escala de sueldos para la Administración Nacional. No los habrá superiores a seiscientos pesos, ni menores de doscientos. Se hará revisión de las pensiones y jubilaciones concedidas. Quedará suprimidas las subvenciones a la Iglesia.
  18. El ejército, la marina y la policía, sufrirán reformas en sus efectivos, jerarquías y disciplinas. Los cargos superiores innecesarios serán suprimidos. Los nombramientos y ascensos serán propuestos por los personales de naves, cuarteles y comisarías.
    Se crearán consejos de soldados y marineros, con funciones propias de control disciplinario.
  19. Las actividades financieras e industriales se regularán, pnra que el país goce los beneficios de una economía racional.
  20. La especulación y la usura serán suprimidas. Se darán reglas para el comercio interior. El precio de los artículos de consumo se fijará oficialmente.
  21. Las necesidades del Estado se cubrirán con el producido del impuesto a la tierra, a la renta y a las herencias. Los demás impuestos, contribuciones o patentes vigentes en todo el territorio de la República quedarán suprimidos.
  22. Los fondos para ejecutar el plan de reconstrucción económica y moral del país, se obtendrán con la incautación de los soros disponibles y la emisión de un empréstito interno forzoso.
    Para arbitrar mayores recursos y con el mismo destino, se procederá a la confiscación de bienes pertenecientes a las personas e instituciones que resulten responsables de la dictadura implantada el 6 de septiembre.
Además, la Junta Revolucionaria, asesorada por delegaciones obreras y cuerpos técnicos, tomará todas aquellas iniciativas para el bien social, omitidas en este Programa Inmediato, que la práctica aconseje y las circunstancias hagan factibles.
Los que obstruyan las funciones de esta junta o saboteen los decretos que de ella emanen, serán considerados enemigos de la revolución y tratados como tales. Por la justicia y bienestar del pueblo argentino.
La Junta Revolucionaria.
Caricatura del Mayor Regino Lascano, extaída del Diccionario Bibliográfico de la UCR de Enrique Pereira

Caricatura del Mayor Regino Lascano, extaída del Diccionario Bibliográfico de la UCR de Enrique Pereira

Fuente: Manifiesto encontrado en poder del extinto Teniente Coronel Regino Lascano muerto por los agentes del Régimen en Curuzú Cuatiá, 30 de junio de 1932.

Historia y Doctrina de la UCR